La obesidad se puede definir como “un incremento en el porcentaje del tejido adiposo corporal, frecuentemente acompañado de aumento de peso, cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo” (Braguinsky, J., 1997). Es un fenómeno caracterizado principalmente por un balance positivo de energía, que ocurre cuando la ingestión de calorías excede al gasto energético, ocasionando un aumento en los depósitos de grasa corporal y, por ende, ganancia de peso.

El consumo excesivo de alimentos con respecto a las necesidades, aunado a la poca actividad física y al sedentarismo, son las causas principales de obesidad. Este estilo de vida es producto del mundo contemporáneo, donde todo es mas cómodo, automatizado y fácil, sin ningún o muy mínimo esfuerzo físico, como es el caso de los controles remotos, autos, elevadores, etcétera.

Además se cuenta con una gran disponibilidad de alimentos, que han contribuido de manera importante en el aumento de este padecimiento, lo que representa mayores repercusiones estéticas, culturales y sanitarias que reducen la calidad de vida de quien la padece y ponen en riesgo su salud, aumentando el riesgo de comorbilidades.