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Vaso medio vacío

Por Javier Padilla

La penúltima semana de abril será recordada como el hito que marcó un antes y un después en la manera de disfrutar servicios de telefonía, televisión, radio e internet a partir de las reforma secundaria a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión presentada por la cabeza del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto.
La reforma llama la atención desde diferentes aristas, ya que los artículos que la conforman expresan de manera poco transparente, ambigua y sujeta a interpretación derechos fundamentales como lo son la libertad de expresión, protección de datos personales, regulación a medios de expresión sociales, como lo son las radios universitarias y la radio indígena, así como el bloqueo y acceso a contenido, aplicaciones o servicios que puedan ser contrarios a alguna normatividad.

¿Qué es lo que nos quieren decir? Nos la dejaron ir derecho y hasta el fondo -citando a mi abuela- y que a partir de diversas “justificaciones“ se vislumbra un gran riesgo de censura, intervención y manejo discrecional de cualquier sistema de telecomunicación con el argumento de seguridad nacional, lo cual es una carta bastante baja para ser utilizada.

Haciendo un análisis más detallado dentro de los tres artículos que componen algunas de las controversias que giran alrededor de la #LeyTelecom. Primero, el 145 que habla acerca de que los proveedores de internet podrán “bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando media orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad”, palabras más, palabras menos, la suspensión queda a la decisión explícita de la autoridad ‘competente’, no sabemos cuál ni por qué procedimiento se hará la notificación al usuario final.

Segundo, el 197 que expresa la propiedad de “bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes”, lo cual da lugar a que pensemos en cualquier tipo de atrocidad, de las que México tiene bastantes (véase manifestación #EPNvsInternet), para que se filtre muy poca información, se corten comunicaciones en zonas de conflicto y aún ésta se pueda bloquear sin problema alguno.

Y por último, los artículos 224, 227, 228 y 229 los cuales hablan acerca del control de los contenidos a través de la SEGOB y darle no sólo facultades de control, sino de coerción y censura para poder eliminar y generar las acciones ‘pertinentes’ para asegurarse de que cierto contenido no pueda ni ver la luz del sol. Una vez más, el argumento principal será salvaguardar la seguridad nacional, el buen uso del lenguaje o cualquier otra justificación que no esté de acuerdo a la línea gubernamental.

Asimismo, por la parte económica, México se ubica en el sitio número 79 de las 149 economías que se encuentran dentro del listado de tecnologías de la información, presentadas en el marco del Foro Económico Mundial. Sin embargo, esta no es para nada una noticia que pueda ser vista de manera positiva y mucho menos al estar acompañada de la recesiva y contradictoria #LeyTelecom, debido a que sólo un año antes, el país se encontraba en el lugar 63, descendiendo 16 posiciones en tan solo un año y peor aún, descendiendo 30 posiciones en el indicador de acceso a banda ancha que en el 2013 para terminar en el 93.

Variables como la falta de innovación, productividad y la generación de valor agregado minan directamente la posibilidad de generar un ecosistema de aprovechamiento de las telecomunicaciones actuales. A este triste escenario habrá que sumarle la decisión tan limitada para la contratación de los mismos y enfatizar que al contar con una tasa promedio de 52 centavos de dólar por minuto, que posiciona a México en la posición 112 de 129, lo cual limita de inicio la cobertura nacional.

No nos queda más que seguir opinando, informándonos, confrontando ideas y seguir difundiendo información por cualquier medio físico o electrónico, para que sólo así ejemplifiquemos lo que los ciudadanos podemos hacer al abanderar la defensa de una causa en común.

Obesidad: Educación en nutrición

La obesidad se puede definir como “un incremento en el porcentaje del tejido adiposo corporal, frecuentemente acompañado de aumento de peso, cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo” (Braguinsky, J., 1997). Es un fenómeno caracterizado principalmente por un balance positivo de energía, que ocurre cuando la ingestión de calorías excede al gasto energético, ocasionando un aumento en los depósitos de grasa corporal y, por ende, ganancia de peso.

El consumo excesivo de alimentos con respecto a las necesidades, aunado a la poca actividad física y al sedentarismo, son las causas principales de obesidad. Este estilo de vida es producto del mundo contemporáneo, donde todo es mas cómodo, automatizado y fácil, sin ningún o muy mínimo esfuerzo físico, como es el caso de los controles remotos, autos, elevadores, etcétera.

Además se cuenta con una gran disponibilidad de alimentos, que han contribuido de manera importante en el aumento de este padecimiento, lo que representa mayores repercusiones estéticas, culturales y sanitarias que reducen la calidad de vida de quien la padece y ponen en riesgo su salud, aumentando el riesgo de comorbilidades.