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Inviable la instalación de bebederos en las escuelas

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Como parte de la estrategia para combatir la obesidad infantil, a partir de este año todas las escuelas de educación básica están obligadas a instalar bebederos con el objetivo de inhibir el consumo de refrescos por parte de los menores.

Sin embargo, tanto el proyecto federal como el del DF son inviables por cuestiones económicas, aunado a que aún existen escuelas que no cuentan con agua potable.

A escala federal existen 206 mil 155 escuelas de educación básica, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi), por lo que un estudio de la Cámara de Diputados señala que la  inversión para iniciar este año la colocación de bebederos en cada plantel es de tres mil 546 millones de pesos, pero sólo se asignaron mil 350 millones de pesos.

Jorge Javier Romero, investigador de la UAM e integrante de la organización Políticas al Vapor, destaca que para combatir el tema de la obesidad infantil es necesario desarrollar políticas públicas integrales, y en el caso de los bebederos no se tomó en cuenta el acceso al agua potable en los planteles.
De acuerdo a un estudio realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), 27.72% de las escuelas del país no tienen agua de la red pública, de las cuales 19 mil 647 se abastecen a través de pozo, 15 mil 415 la acarrean y siete mil 555 lo hacen mediante pipas. A esto se suma que 42% no cuenta con drenaje.

En el DF la situación es similar. El jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, anunció que una de sus acciones de Gobierno sería la instalación de bebederos en los ocho mil 482 planteles que hay en la ciudad.
Para ello, según datos de la Comisión de Presupuesto en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF) se requieren 424 millones de pesos de inversión inicial, pero su presidenta, la diputada Esthela Damián, informó que en 2014 no se etiquetó recurso alguno para ello.

Jorge Gaviño, diputado local, explicó que, además, se deben considerar los recursos para darle mantenimiento a los bebederos.

Ante esta situación organizaciones que impulsaron la medida, como Fundación Mídete y el Poder del Consumidor, exigieron a las autoridades darle prioridad a la instalación de bebederos y asignar recursos.

 

Inviable la instalación de bebederos en las escuelas

Medidas que castigan el consumo no abordan problema de obesidad, dice experto

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Las medidas que buscan castigar el consumo de productos específicos, como los refrescos, no abordan el problema de la obesidad, afirmó hoy el analista estadounidense Jeff Stier, quien abogó por políticas de salud con un enfoque más amplio.

Stier, analista del Centro Nacional para la Investigación sobre Políticas Públicas, con sede en Washington, dijo a Efe que establecer impuestos como los que se aplican desde este año en México a bebidas y alimentos con alto contenido calórico como medida para combatir la obesidad carece de respaldo científico.

“Esa no es una política integral. Es fácil, porque se puede decir: ‘Las compañías refresqueras son la causa de la obesidad y si las castigamos y si castigamos a los consumidores resolveremos el problema’. Pero la evidencia no apunta hacia allá”, manifestó. Expuso que los promotores de este tipo de medidas citan estudios según los cuales si se aplica un impuesto suficientemente alto, la gente “podría” beber menos refrescos.

Pero argumentó que “cualquier estudio que afirme que un incremento en los impuestos es bueno para la salud pública porque reduce el consumo de refrescos está perdiendo de vista el panorama más amplio”.

“Están usando el criterio equivocado, pues el objetivo de la salud pública no debe ser sólo reducir el consumo de refrescos, sino mejorar la salud. Lo importante al evaluar una política es usar el criterio correcto, que en este caso debe ser ¿tenemos un mejoramiento en la salud pública o una reducción en el número de calorías consumidas?”, explicó.

De acuerdo con Stier, lo que pasa cuando se aumenta el impuesto sobre un producto es que los consumidores pueden responder comprando otros. “Si se reduce el consumo de refrescos se puede tener el efecto no buscado de incrementar el consumo de jugo de uvas, que en algunos casos tiene más azúcar”, abundó.

El titular de la Dirección de Análisis de Riesgos del Centro Nacional para la Investigación sobre Políticas Públicas sostuvo que “cuanto más alto sea el impuesto a un producto, tanto mayor será el incentivo para eludirlo, para darle la vuelta”. Además, afirmó que son los pobres quienes se resienten más de esta clase de medidas, pues los impuestos representan una mayor proporción de sus ingresos.

“Imaginemos a un trabajador normal en México y a Carlos Slim, y que ambos beben dos latas de refresco al día. El multimillonario no está muy preocupado del impuesto; es nada para él. Pero al trabajador promedio le va a costar algo y va a ser difícil para él”, añadió. Asimismo, indicó que no es sólo el azúcar lo que causa la obesidad, pues hay calorías de toda clase de fuentes, además de no hacer suficiente ejercicio.

Por ello, aseveró que se requiere de una política integral en que se asegure el acceso a alimentos saludables, se brinde información sobre hábitos positivos y se fomente el ejercicio, pero insistió en que “el Gobierno no debiera estar en el negocio de decidir qué comida uno debe comer”.

Según datos de la Secretaría de Salud, siete de cada 10 adultos sufren sobrepeso en México, mientras que la proporción es superior al 30 % en el grupo de edad de 12 a 19 años y del 29 % en los menores de entre 5 y 11 años.

México es el segundo país con el mayor número de adultos con obesidad, por detrás de Estados Unidos, y el primero en sobrepeso infantil, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). EFE

Originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/19-08-2014/1092541.