El sobrepeso y la obesidad constituyen ya, en conjunto, el principal problema de salud pública en México. Para enfrentar el problema se hace urgente abordarlo de manera integral y desarrollar políticas públicas que involucren a los diversos sectores de la sociedad mexicana, en un esfuerzo que no puede partir de diagnósticos simples que ubican las causas en un solo factor o de posiciones maniqueas que buscan culpables en tal o cual actor social.

La obesidad es un problema que tiene causas diversas; es producto delos acelerados  cambios económicos y de forma de vida que ha experimentado la humanidad durante el último siglo y que en México han tenido especial impacto en tiempos mucho más recientes. El crecimiento económico, la urbanización, la revolución agrícola y la tercerización de la economía han conducido a que la población mexicana –que ha crecido
aceleradamente y ha aumentado de manera significativa su esperanza de vida– disponga de alimentos como nunca antes en su historia, al tiempo que ha reducido considerablemente su actividad física, debido al abandono de las ocupaciones tradicionales y su sustitución por trabajos sedentarios, que implican mucho menos esfuerzo corporal, ya sea por el desarrollo de tecnologías que sustituyen a la energía humana o por el hecho de que se realizan detrás de un escritorio o un mostrador.

El cambio económico y tecnológico ha conducido a que lo que antes era una ventaja biológica adaptativa –la acumulación de grasa corporal para resistir las épocas de hambruna– hoy sea la fuente de un problema de salud en aumento. De ahí que se requiera del despliegue de un esfuerzo social, en el cual las políticas públicas juegan un papel determinante para desarrollar nuevos hábitos y crear estrategias preventivas. Es indispensable que el enfoque que se adopte para enfrentar lo que ya ha adquirido características epidémicas sea integral y multidisciplinario. Las estrategias de políticas públicas no pueden limitarse únicamente a algunos de los muchos elementos que constituyen las causas del problema; por el contrario, el tema debe ser atacado desde sus diversos flancos hoy conocidos, como por ejemplo: medidas preventivas de salud, atención médica oportuna, políticas de información y educativas, reglamentaciones adecuadas, desarrollo de infraestructura y promoción de la actividad física.

Es de la preocupación –por lo que se ha hecho y por lo que falta por hacer– que surge este libro. La intención es abordar el tema desde diversas facetas y distintos puntos de vista: como asunto de política pública, como problema económico, como tema de políticas comparadas y como una cuestión de carácter médico y nutricional. Se trata de una revisión que no pretende ser exhaustiva, pero que aspira a llamar la atención sobre la necesidad de un enfoque de conjunto, que busque soluciones de amplio espectro. Ojalá resulte interesante.